La Sociedad de la Luz -y la búsqueda hacia la verdadera iluminación-

La Sociedad de la Luz -y la búsqueda hacia la verdadera iluminación-

Lby lightLast updated August 22, 2026775 words

En la tierra donde hace tiempo la oscuridad no existe y la sociedad de la luz asciende, las torres se elevan buscando rasgar las grisáceas nubes que recubren con su manto las calles rotosas y mojadas, como si de una sábana de seda se tratasen. En esta tierra donde la luz siempre se encuentra presente y los individuos

se mueven de lado a lado buscando escapar del absurdismo de la cotidianidad, una solitaria alma en pena se encuentra observando con indiferencia, y cierto cansancio, desde el balcón de su habitación hacia una ciudad nocturna repleta de vehículos en movimiento. La pobre alma se retuerce mientras ve pasar los segundos como si no valieran, el reloj avanza, y su mirada sigue, la manija marca las cuatro mientras el joven de alma solitaria y aspecto deteriorado, mira la altura que lo separa de esta sociedad asocial, la misma altura que separa a un futuro prometedor, lleno de oportunidades, del encuentro con la verdadera luz creadora del ser, que juzga a los pecadores, una luz rodeada de un misterio que incontables religiones han tratado de nombrar y sacar provecho. Mientras esta reflexión vagaba por los rincones de su mente, fluyendo como fluyen los ríos hacia el mar naciente, o flotando como flotan las ideas de vez en cuando, el joven se vio interrumpido, algo incomprensible acababa de suceder frente a sus ojos color almendra. En la ciudad de la sociedad de la luz, donde hace tantísimos años la oscuridad había sido erradicada por el progreso, ese que tanto nos da y tanto nos quita, como si de sacrificios por un supuesto futuro mejor se tratasen estos cambios. Una torre se había apagado, uno de los gigantes de cemento y cristal había perdido la luz de su existencia y ahora solo quedaba su oscura figura, como un manchón en la iluminada ciudad. De pronto, los vehículos en movimiento se frenaron, los individuos que se movían de lado a lado dejaron de escapar, el reloj pareció dejar de avanzar, y las gotas de lluvia parecieron dejar de caer solo para observar el fenómeno de la oscuridad, un concepto perdido del cual no quedaba rastro, pero que ahora se encontraba mostrándose con un enorme esplendor hacia una multitud anonadada, que miraba perdida como si la brújula que los guiaba se hubiera roto en mil pedazos en una décima de segundo. El joven también miraba fijamente hacia la oscuridad, sus pupilas parecían por primera vez dilatarse buscando, aunque sonara tan tonto, la luz. Mientras observaba fascinado hacia esta oscuridad, dejando que alimentara sus pensamientos, lo que había parecido un fenómeno único, se transformó en solo el principio de lo que sería el final de la sociedad de la luz. En un instante todos los gigantes se apagaron y la oscuridad invadió por completo la ciudad, una oscuridad negra como ninguna otra,

una oscuridad invasiva que no perdona y se lleva todo rastro que haya quedado alguna vez de esa luminosidad que había reinado por tanto tiempo. Cuando la población entró en pánico y el joven comenzaba

a preocuparse sobre lo que sucedía a su alrededor, silenciosa y lentamente, unos destellos comenzaron el festival de fuegos artificiales que venían desde el cielo en búsqueda de entretener a los apocalípticos espectadores entre los cuales reinaba el caos, ese caos que reinó en los momentos finales de las antiguas civilizaciones mientras se derrumbaban después de haber estado por tanto tiempo firmes, las estrellas mismas bajaban del cielo para mostrarle a las almas lo que era la verdadera luz, la cual se posaba sobre la ciudad, iluminando de verdad, no como lo hacían los gigantes cuya luz solo traía más oscuridad al ser y dejaba una existencia vacía a los individuos, mostrándose como la luz creadora, como la luz que tanto

adoraban los religiosos, llegó a los ojos del joven estupefacto el cual hace unos segundos se sentía tan cansado, pero que con la llegada de la oscuridad logró ver la verdadera iluminación y dejarse

llenar por la luz creadora, abrazando su manto y calentándose con su brillo intenso. La solitaria alma en pena dejó su indiferencia, con la oscuridad desapareció el cansancio y los segundos comenzaron a valer, el reloj finalmente marcó las cinco, el cielo comenzó a aclararse, las estrellas se retiraron lentamente así como se retira el circo luego de haber dado su gran espectáculo, y con ello se marcó el fin de la oscuridad por esa noche, aunque ahora sí podría volver cada tanto alguna que otra noche para alimentar a los soñadores y pensadores, individuos a los cuales solo la verdadera luz puede alimentar y a los gigantes buscan combatir.

FIN

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